5 - Enero - 2012
¿POR QUÉ PODEMOS CREER?
1. ¿PARA QUÉ ESTAMOS EN LA TIERRA?
Estamos en la tierra para conocer y amar a Dios, para hacer el bien según su voluntad y para ir un día al cielo.
Ser hombre quiere decir: venir de Dios e ir hacia Dios. Tenemos un origen más remoto que nuestros padres. Venimos de Dios, en quien reside toda la felicidad del Cielo y de la Tierra, y somos esperados en su bienaventuranza eterna e ilimitada. Mientras tanto vivimos en la tierra. A veces experimentamos la cercanía de nuestro Creador, con frecuencia no experimentamos nada en absoluto. Para que podamos encontrar el camino a casa, Dios nos ha enviado a su Hijo, que nos ha liberado del pecado, nos ha salvado de todo mal y nos conduce infaliblemente a la verdadera vida. Él “es el camino y la verdad y la vida” (Jn 14, 6).
(Para ampliar el contenido, leer el punto 285 del Catecismo de la Iglesia Católica)
2. ¿POR QUÉ NOS CREÓ DIOS?
Dios nos creó por un amor libre y desinteresado.
Cuando un hombre ama, su corazón se desborda. Le gustaría compartir su alegría con los demás. Esto le viene de su Creador. Aunque Dios es un misterio, y podemos sin embargo pensar en él al modo humano y afirmar: nos ha creado a partir de un “desbordamiento” de su amor. Quería compartir su alegría infinita con nosotros, que somos criaturas de su amor.
3. ¿POR QUÉ BUSCAMOS A DIOS?
Dios ha puesto en nuestro corazón el deseo de buscarle y encontrarle. San Agustín dice: “Nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descansa en ti”.
Este deseo y búsqueda de Dios lo denominamos RELIGIÓN. (1)
Para el ser humano es natural buscar a Dios. Todo su afán por la verdad y la felicidad es en definitiva una búsqueda de aquello que lo sostiene absolutamente, lo satisface absolutamente y lo reclama absolutamente. El hombre solo es plenamente él mismo cuando ha encontrado a Dios. «Quien busca la verdad busca a Dios, sea o no consciente de ello» (santa Edith Stein).
(Para ampliar el contenido, leer los puntos 281-285 del Catecismo de la Iglesia Católica)
4. ¿PODEMOS CONOCER LA EXISTENCIA DE DIOS MEDIANTE LA RAZÓN?
Sí. La razón humana puede conocer a Dios con certeza.
El mundo no puede tener su origen y su meta en sí mismo. En todo lo que existe hay más de lo que se ve. El orden, la belleza y la evolución del mundo señalan más allá de sí mismas, en dirección a Dios. Todo hombre está abierto a la Verdad, al Bien y a la Belleza. Oye dentro de sí la voz de la conciencia, que le impulsa hacia el Bien y le alerta ante el Mal. Quien sigue esta pista razonablemente encuentra a Dios.
Extraído del YOUCAT - Catecismo Joven de la Iglesia Católica.
1 - Enero - 2012
CÓMO COMBATIR EL ABURRIMIENTO
Probablemente hoy en día es cuando más alternativas tienen los niños a su alrededor para poder entretenerse. Sin embargo, ¿cuántas veces podemos escuchar de su boca la frase “me aburro” ? Sin duda, varias veces al día.
Lo normal es que los niños se empiecen a aburrir a partir de los cinco años. Es entonces cuando, a menudo, comienzan a repetir esa frase porque ya son más exigentes y quieren más de lo que tienen. Esto viene dado por el exceso de “todo” lo que tienen, que les hace no saber valorar las cosas y les parece que nada de lo que tienen les sirve en el momento de aburrimiento.
Los padres también tenemos parte de culpa en esto ya que somos los que, de alguna manera, “permitimos” que tengan tal cantidad de cosas. Además, en muchas ocasiones, no contribuimos a que sepan entretenerse. Por temor a que sean vagos, y con el objetivo de que estén constantemente aprendiendo, no les permitimos que pierdan el tiempo, les organizamos distintas actividades para mantenerles ocupados sin darnos cuenta de que no tienen más de 10 minutos para merendar tranquilamente o para descansar, dejando volar su imaginación. De esta manera, es muy difícil que sean capaces, por ellos mismos, de tener soluciones para su aburrimiento, apenas pueden desarrollar su creatividad y disfrutar de ella.
Lo primero que tenemos que hacer es enseñarles a valorar las pequeñas cosas, que les cueste ganárselas, que necesiten un esfuerzo para lograrlas. De este modo aprenderán a apreciar lo que tienen.
También hay que saber ponerles límites. En estas edades es habitual que se les antoje algo que han visto o que les apetece hacer. Pues bien, en este caso, los padres somos los que tenemos que dejar claro qué y en qué medida se puede hacer. Por ejemplo, si la norma familiar es que puedan tomar un par de golosinas los domingos, tendrán que entender que el resto de la semana no podrán.
Para ayudarles a combatir el aburrimiento nuestro papel es fundamental. Resultará todo mucho más fácil si participamos y ayudamos a los pequeños a hacer planes, que sepan ellos qué se puede hacer y que puedan elegir. Además, les podemos enseñar a jugar y a potenciar sus relaciones sociales con los niños, en compañía de otros pequenos seguro que no se van a aburrir.
Pero sin ninguna duda, si queremos evitar la frase que ya hemos mencionado al principio de “me aburro” el mejor remedio es que nosotros, los padres, les dediquemos el máximo tiempo posible para disfrutar en familia de actividades o planes que podamos hacer juntos, sin caer en el peligro de que sólo sepan divertirse con nosotros y no sean capaces de hacerlo por ellos mismos.
Por María Campo
ESCUELA PARA PADRES
10 - Noviembre - 2011
LOS CINCO DEFECTOS DE JESÚS
En estos días estamos celebrando el nacimiento de Jesús. Niño perfecto, nacido de María Inmaculada. Y nos quedamos extasiados contemplando a Jesús, reclinado en un pesebre junto a María y José. Pero, ¿Jesús tuvo defectos?
Mons. Van Thuan, nos habla de ello. Fue detenido en 1975 por su condición de obispo y encarcelado durante 13 años en las cárceles del Vietcong, nueve de ellos en completo aislamiento, en el año 2000
Al comienzo de los mismos, monseñor Van Thuan relata cómo a pesar de las duras condiciones de su prisión, su esperanza inquebrantable en Jesús despierta la admiración e incomprensión de sus compañeros de prisión y guardianes. He aquí el admirable testimonio que dio sobre su seguimiento a Jesús y los “defectos” que encuentra en El en esos ejercicios espirituales dirigidos entonces al Papa y la Curia Romana
En la prisión mis compañeros que no son católicos, quieren comprender «las razones de mi esperanza». Me preguntan amistosamente y con buena intención: «¿Por qué lo ha abandonado usted todo: familia, poder, riquezas, para seguir a Jesús? ¡Debe de haber un motivo muy especial! ». Por su parte, mis carceleros me preguntan: «¿Existe Dios verdaderamente? ¿Jesús? ¿Es una superstición? ¿Es una invención de la clase opresora? ».
Así pues, hay que dar explicaciones de manera comprensible, no con la terminología escolástica, sino con las palabras sencillas del Evangelio.
Primer defecto: Jesús no tiene buena memoria
En la cruz, durante su agonía, Jesús oyó la voz del ladrón a su derecha: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino» (Lc 23, 42). Si hubiera sido yo, le habría contestado: «No te olvidaré, pero tus crímenes tienen que ser expiados, al menos, con 20 años de purgatorio». Sin embargo Jesús le responde: «Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lc 23, 43). Él olvida todos los pecados de aquel hombre.
Algo análogo sucede con la pecadora que derramó perfume en sus pies: Jesús no le pregunta nada sobre su pasado escandaloso, sino que dice simplemente: «Quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor» (Lc 7, 47).
La parábola del hijo pródigo nos cuenta que éste, de vuelta a la casa paterna, prepara en su corazón lo que dirá: «Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros» (Lc 15, 1819). Pero cuando el padre lo ve llegar de lejos, ya lo ha olvidado todo; corre a su encuentro, lo abraza, no le deja tiempo para pronunciar su discurso, y dice a los siervos, que están desconcertados: «Traed el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en la mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y ha sido hallado» (Lc 15, 22-24).
Jesús no tiene una memoria como la mía; no sólo perdona, y perdona a todos, sino que incluso olvida que ha perdonado.
Segundo defecto: Jesús no sabe matemáticas
Si Jesús hubiera hecho un examen de matemáticas, quizá lo hubieran suspendido. Lo demuestra la parábola de la oveja perdida. Un pastor tenía cien ovejas. Una de ellas se descarría, y él, inmediatamente, va a buscarla dejando las otras noventa y nueve en el redil. Cuando la encuentra, carga a la pobre criatura sobre sus hombros (cf. Lc 15, 47).
Para Jesús, uno equivale a noventa y nueve, ¡y quizá incluso más! ¿Quién aceptaría esto? Pero su misericordia se extiende de generación en generación...
Cuando se trata de salvar una oveja descarriada, Jesús no se deja desanimar por ningún riesgo, por ningún esfuerzo. ¡Contemplemos sus acciones llenas de compasión cuando se sienta junto al pozo de Jacob y dialoga con la samaritana, o bien cuando quiere detenerse en casa de Zaqueo! ¡Qué sencillez sin cálculo, qué amor por los pecadores!
Tercer defecto: Jesús no sabe de lógica
Una mujer que tiene diez dracmas pierde una. Entonces enciende la lámpara para buscarla. Cuando la encuentra, llama a sus vecinas y les dice: «Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido» (cf. Lc 15, 89).
¡Es realmente ilógico molestar a sus amigas sólo por una dracma! ¡Y luego hacer una fiesta para celebrar el hallazgo! Y además, al invitar a sus amigas ¡gasta más de una dracma! Ni diez dracmas serían suficientes para cubrir los gastos...
Aquí podemos decir de verdad, con las palabras de Pascal, que «el corazón tiene sus razones, que la razón no conoce»
Jesús, como conclusión de aquella parábola, desvela la extraña lógica de su corazón: «Os digo que, del mismo modo, hay alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta» (Lc 15, 10).
Cuarto defecto: Jesús es un aventurero
El responsable de publicidad de una compañía o el que se presenta como candidato a las elecciones prepara un programa detallado, con muchas promesas.
Nada semejante en Jesús. Su propaganda, si se juzga con ojos humanos, está destinada al fracaso.
Él promete a quien lo sigue procesos y persecuciones. A sus discípulos, que lo han dejado todo por él, no les asegura ni la comida ni el alojamiento, sino sólo compartir su mismo modo de vida.
A un escriba deseoso de unirse a los suyos, le responde: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza» (Mt 8, 20).
El pasaje evangélico de las bienaventuranzas, verdadero «autorretrato» de Jesús, aventurero del amor del Padre y de los hermanos, es de principio a fin una paradoja, aunque estemos acostumbrados a escucharlo:
«Bienaventurados los pobres de espíritu..., bienaventurados los que lloran..., bienaventurados los perseguidos por... la justicia..., bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos» (Mt 5, 312).
Pero los discípulos confiaban en aquel aventurero. Desde hace dos mil años y hasta el fin del mundo no se agota el grupo de los que han seguido a Jesús. Basta mirar a los santos de todos los tiempos. Muchos de ellos forman parte de aquella bendita asociación de aventureros. ¡Sin dirección, sin teléfono, sin fax...!
Quinto defecto: Jesús no entiende ni de finanzas ni de economía
Recordemos la parábola de los obreros de la viña: «El Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. Salió luego hacia las nueve y hacia mediodía y hacia las tres y hacia las cinco.., y los envió a sus viña». Al atardecer, empezando por los últimos y acabando por los primeros, pagó un denario a cada uno (cf. Mt 20, 116).
Si Jesús fuera nombrado administrador de una comunidad o director de empresa, esas instituciones quebrarían e irían a la bancarrota: ¿cómo es posible pagar a quien empieza a trabajar a las cinco de la tarde un salario igual al de quien trabaja desde el alba? ¿Se trata de un despiste, o Jesús ha hecho mal las cuentas? ¡No! Lo hace a propósito, porque -explica-: «¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?».
Y nosotros hemos creído en el amor
Pero preguntémonos: ¿por qué Jesús tiene estos defectos? Porque es Amor (cf. 1 Jn 4, 16). El amor auténtico no razona, no mide, no levanta barreras, no calcula, no recuerda las ofensas y no pone condiciones.
Jesús actúa siempre por amor. Del hogar de la Trinidad él nos ha traído un amor grande, infinito, divino, un amor que llega -como dicen los Padres- a la locura y pone en crisis nuestras medidas humanas.
Cuando medito sobre este amor mi corazón se llena de felicidad y de paz. Espero que al final de mi vida el Señor me reciba como al más pequeño de los trabajadores de su viña, y yo cantaré su misericordia por toda la eternidad, perennemente admirado de las maravillas que él reserva a sus elegidos. Me alegraré de ver a Jesús con sus «defectos», que son, gracias a Dios, incorregibles.
Los santos son expertos en este amor sin límites. A menudo en mi vida he pedido a sor Faustina Kowalska que me haga comprender la misericordia de Dios. Y cuando visité Paray-le-Monial, me impresionaron las palabras que Jesús dijo a santa Margarita María Alacoque: «Si crees, verás el poder de mi corazón».
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Fuente: El texto está extraído del libro Testigos de esperanza de F.X. Nguyen van Thuan, publicado por la Editorial Ciudad Nueva en el año 2000 (págs. 26-31),
10 - Noviembre - 2011
"YO SOY EL 10%":
EL NIÑO CON SÍNDROME DE DOWN
ESTÁ EMPEZANDO
A REVOLUCIONAR LA RED
Desde que su foto se puso en Facebook, una nueva campaña viral aspira a llamar la atención sobre el gran holocausto de nuestros días.
El cartel es muy claro en su mensaje, aunque con algunas faltas de ortografía infantiles. Lo sostiene un niño y dice: "No soy perfecto, pero soy feliz. Soy obra de Dios y llevo su imagen. He sido bendecido. Soy el 10% de los niños con síndrome de Down que han sobrevivido a Roe vs Wade" (en alusión a la sentencia del Tribunal Supremo norteamericano que en 1973 autorizó el aborto a nivel federal).
La fotografía se colgó en Facebook hace algunos días y está comenzando a convertirse en un fenómeno viral destinado a conmover las conciencias ante una sangrante realidad: desde que en 1989 se introdujo el diagnóstico prenatal, en los países occidentales el 90% de los niños que padecen esta alteración cromosómica son exterminados antes de nacer, pues la legislación y la jurisprudencia lo consideran causa suficiente de aborto.
Boaz apela a nuestra conciencia.
El niño se llama Boaz y tiene seis años. Su padre, Andy Reigstad, tomó la foto para mostrar a la gente cómo son las cosas: "Aunque nuestro hijo no es perfecto (ninguno lo somos), es feliz y su vida vale la pena vivirla".
La cuestión del diagnóstico prenatal del síndrome de Down se ha puesto de actualidad al informarse durante este mes de un nuevo test menos invasivo que el actual, y que por tanto no pone en peligro como éste la salud del feto, tenga o no tenga el síndrome. Sin embargo, los movimientos provida temen que, eliminado ese riesgo, el recurso al test y la decisión de abortar si da positivo dispare todavía más ese escandaloso porcentaje.
La imagen de Boaz empieza a ser reproducida en cientos de perfiles de Facebook como una llamada de atención sobre ese holocausto silencioso, que está poniendo en práctica una eliminación eugenésica masiva de seres humanos.
20 - Junio - 2011
'Get clean', el Sacramento de la Confesión
Este video se llama “Get clean” o “Lavarse”. Es el ganador de un certamen convocado por diferentes diócesis católicas de Nueva York. El concurso premiaba al mejor vídeo de 1 minuto sobre el Sacramento de la Confesión. Los realizadores fueron premiados con un premio de 25.000 dólares.
15 - Junio - 2011
LOS ARGUMENTOS DE UN SOCIALISTA ATEO FRANCÉS PARA QUE SU HIJO
ESTUDIARA RELIGIÓN EN EL COLEGIO.
Jaurès, que vivió entre 1859 y 1914, decía en su carta que la religión “es la base de la civilización, y es ponerse fuera del mundo intelectual y condenarse a una manifiesta inferioridad el no querer conocer una ciencia que han estudiado y que poseen en nuestros días tantas inteligencia preclaras”. Y añadía: “Pascal y Newton eran cristianos fervientes; Ampere era piadoso; Pasteur probaba la existencia de Dios”.
Este diputado, profesor de Filosofía y escritor, que murió asesinado, preguntaba a su hijo: “¿Qué comprenderías de la historia de Europa y del mundo entero después de Jesucristo, sin conocer la religión que cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización?”.
Y añadía: “En las letras, ¿puedes dejar de conocer no sólo a Bossuet, Fenelón, Lacordaire, De Maistre, Veuillot y tantos otros que se ocuparon exclusivamente de cuestiones religiosas, sino también a Corneille, Racine, Hugo, en una palabra a todos estos grandes maestros que debieron al cristianismo sus más bellas inspiraciones?”.
Otro de los argumentos de Jaurès era la necesidad de conocer las convicciones y los sentimientos de las personas religiosas: “Si no estamos obligados a imitarlas, debemos por lo menos comprenderlas para poder guardarles el respeto, las consideraciones y la tolerancia que les son debidas. Nadie será jamás delicado, fino, ni siquiera presentable sin nociones religiosas”.
Transcribimos a continuación el texto íntegro de la carta:

